SBRT de rescate en cáncer de próstata: una opción segura y precisa explicada a pacientes, a partir del estudio liderado por el Dr. Juan Carlos Galvis
- Doctor Juan Carlos Galvis

- 27 nov 2025
- 7 Min. de lectura
Cuando un hombre se somete a una cirugía para retirar la próstata por cáncer (prostatectomía radical), lo lógico es esperar que la enfermedad haya quedado atrás. Pero en muchos casos, meses o años después, el PSA empieza a subir de nuevo.
Ese aumento genera preocupación:
¿Volvió el cáncer?
¿Hay algo más que se pueda hacer?
¿Voy a necesitar tratamientos muy agresivos?
La respuesta hoy es más esperanzadora que hace algunos años. Existen tratamientos modernos, diseñados para actuar con alta precisión, pocas sesiones y buena tolerancia. Uno de ellos es la radioterapia estereotáxica corporal de rescate, conocida como SBRT de rescate.
Un trabajo científico reciente, publicado en Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar y realizado en la Clínica Los Nogales (Bogotá, Colombia), aporta información clave sobre esta técnica. El estudio fue liderado por el Dr. Juan Carlos Galvis Serrano, quien figura como autor principal y autor de correspondencia, lo que en investigación médica indica que dirigió el diseño, el análisis y la elaboración del artículo.
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Este artículo que estás leyendo toma ese estudio como base y lo traduce a un lenguaje claro, para que pacientes y familiares puedan comprender qué significa este tratamiento, qué resultados se observaron y por qué puede ser una opción valiosa en casos de recaída del cáncer de próstata.
¿Qué es la recaída bioquímica después de la cirugía?
Tras la prostatectomía radical, el PSA (antígeno prostático específico) suele bajar a niveles indetectables o casi indetectables. Cuando tiempo después el PSA empieza a subir de forma sostenida, hablamos de recaída bioquímica.
Esto NO significa automáticamente metástasis visibles, pero sí indica que pueden quedar células tumorales activas en:

el lecho prostático (la zona donde estaba la próstata),
los ganglios linfáticos pélvicos,
u otros sitios microscópicos todavía no detectables por imagen.
En este escenario, actuar a tiempo es fundamental.
¿Qué es la SBRT de rescate?
La SBRT (Stereotactic Body Radiotherapy) es un tipo de radioterapia que:
utiliza tecnología de alta precisión (como aceleradores lineales con guiado por imagen),
administra dosis altas de radiación por sesión,
requiere muy pocas sesiones (en este estudio: 5),
concentra la radiación exactamente donde se necesita, protegiendo lo más posible los tejidos sanos.
Se llama “de rescate” porque se aplica después de la cirugía, cuando el PSA indica que la enfermedad ha vuelto o persiste.
En el estudio liderado por el Dr. Galvis, los pacientes recibieron:
30 Gy en 5 fracciones dirigidos al lecho prostático y/o ganglios positivos,
25 Gy en 5 fracciones a las áreas ganglionares pélvicas tratadas de forma electiva.
Todo esto con planificación avanzada, guiado por imágenes y siguiendo guías internacionales para delimitar los ganglios pélvicos.
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El estudio del Dr. Juan Carlos Galvis: diseño y propósito
El estudio se diseñó como una cohorte prospectiva de un solo centro, e incluyó 62 pacientes con adenocarcinoma de próstata que presentaron:
recaída o persistencia bioquímica tras prostatectomía radical,
un estado funcional adecuado (ECOG 0–2).
Todos los pacientes fueron tratados en la Clínica Los Nogales entre marzo y octubre de 2023, utilizando SBRT de rescate dirigida al lecho prostático y ganglios pélvicos. 20492-Texto del artículo-92842…
El objetivo principal fue evaluar:
La toxicidad aguda (es decir, los efectos secundarios durante los primeros 3 meses).
La calidad de vida relacionada con la salud, medida con el cuestionario EPIC-26, que analiza:
continencia urinaria,
síntomas urinarios irritativos,
función intestinal,
función sexual,
efectos hormonales.
Resultados clave: seguridad y efectos secundarios
Uno de los aspectos más importantes para cualquier paciente es saber:“¿Qué tan fuerte es el tratamiento? ¿Qué efectos secundarios puedo tener?”
El estudio ofrece datos muy tranquilizadores.
Toxicidad urinaria (vías urinarias)
Se usó la escala internacional CTCAE v5.0, que clasifica los efectos secundarios de grado 1 (leve) a grado 5 (muy grave).
Los resultados fueron:
50% de los pacientes tuvo toxicidad urinaria grado 1 (síntomas leves).
29.3% tuvo toxicidad grado 2 (molestias moderadas).
No se registraron toxicidades grado 3 o superiores (es decir, no hubo casos graves).
Los síntomas incluyeron aumento en la frecuencia urinaria, urgencia (sensación de tener que orinar rápido) y, en algunos casos, pequeñas trazas de sangre en la orina (hematuria leve) que se resolvieron sin necesidad de procedimientos invasivos.
Toxicidad gastrointestinal (intestino)
En cuanto al intestino (recto y colon distal), los resultados mostraron:
20.7% con toxicidad grado 1 (malestar leve, cambios discretos en las deposiciones).
12% con toxicidad grado 2 (diarrea leve o moderada, irritación rectal, algo de sangrado leve en algunos casos).
0% con toxicidad grado 3 o mayor. 20492-Texto del artículo-92842…
Lo más relevante: ningún paciente necesitó cirugía, transfusiones, ni intervenciones mayores relacionadas con el intestino.
Para el paciente y su familia, esto se traduce en un mensaje claro:la SBRT de rescate, tal como se aplicó en este estudio, fue segura y bien tolerada.
Calidad de vida: ¿cómo se sintieron los pacientes?
Más allá de los efectos técnicos, lo que importa es cómo vive el paciente el tratamiento.
Por eso se utilizó el EPIC-26, que evalúa distintos dominios de la calidad de vida:
Continencia urinaria
36.2% mantuvo una buena calidad de vida en continencia.
29.3% reportó afectación leve.
20.6% afectación moderada.
13.8% afectación severa, pero en estos casos la incontinencia ya existía antes de la radioterapia, y se atribuía principalmente a la cirugía.
Conclusión práctica:
La SBRT puede producir cierta molestia urinaria en algunos casos, pero no fue responsable de la mayoría de los cuadros severos de incontinencia, que ya estaban presentes antes del tratamiento.
Síntomas urinarios irritativos
Se observaron síntomas como ardor leve o aumento de la frecuencia para orinar, pero la mayor parte de los casos:
ya tenían molestias previas antes de la SBRT, y
se mantuvieron en rangos leves o moderados.
Función intestinal
En el dominio gastrointestinal, el impacto en la calidad de vida fue:
leve en un grupo pequeño de pacientes,
moderado en una minoría,
severo solo en un caso, atribuible al tratamiento, pero sin complicaciones mayores.
Función sexual: el dominio más afectado
Aquí el estudio fue muy honesto y transparente. La función sexual (erecciones y satisfacción sexual):
se encontraba ya muy deteriorada en la mayoría de los pacientes antes de la SBRT,
por efecto de la cirugía y de la terapia hormonal (ADT).
Los datos mostraron que:
solo una pequeña proporción tenía una buena función sexual,
65.5% presentaba deterioro severo de la calidad de vida sexual,
de estos, aprox. 60.5% atribuible a la cirugía,
y 39.5% a la terapia hormonal.
Es decir: el principal impacto en la esfera sexual proviene de la cirugía y la hormonoterapia, no de la SBRT en sí.
El momento del rescate: por qué el PSA temprano es tan importante
Un punto clave que resalta el estudio es el nivel de PSA al momento de iniciar la SBRT:
En la cohorte analizada, el PSA mediano fue de 0.39–0.41 ng/mL, es decir, relativamente alto para considerarlo “rescate temprano”.
Sin embargo, la evidencia internacional señala que:
Los mejores resultados se obtienen cuando el tratamiento de rescate se inicia con PSA ≤ 0.1 ng/mL.
¿Por qué es tan importante?
Porque un rescate “ultratempano” permite:
aumentar la probabilidad de controlar la enfermedad,
reducir el riesgo de metástasis a largo plazo,
y, muy relevante para la calidad de vida,evitar o reducir el uso de terapia hormonal (ADT) en muchos casos.
De hecho, el estudio comenta que, según datos recientes, un gran porcentaje de pacientes termina recibiendo terapia hormonal sin necesidad real, simplemente porque se llegó tarde al rescate. Eso impacta:
energía,
estado de ánimo,
metabolismo,
deseo sexual,
masa muscular,
salud ósea.
El mensaje es claro:
No hay que esperar a que el PSA suba demasiado. Consultar temprano permite tratamientos más efectivos y menos agresivos.
¿Qué hace especial este estudio?
Este trabajo tiene varias características que lo vuelven especialmente valioso:
Está basado en pacientes reales de un centro oncológico colombiano, en un contexto latinoamericano.
Usa tecnología contemporánea (acelerador Varian Halcyon, guiado por imágenes, planificación avanzada).
Evalúa de forma sistemática tanto el lecho prostático como la irradiación de ganglios pélvicos en todos los pacientes, algo poco descrito en la literatura hasta ahora.
Está liderado por el Dr. Juan Carlos Galvis Serrano, que no solo trata pacientes, sino que produce y publica evidencia científica en una revista académica como Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, aportando conocimiento a nivel regional.
Para el paciente, esto significa que:
No se trata de una técnica experimental al azar,
sino de un enfoque basado en datos,
revisado por pares científicos,
y aplicado por un equipo con experiencia.
¿Qué significa todo esto para pacientes y familiares?
Podemos resumir los mensajes prácticos así:
1. Si el PSA vuelve a subir después de la cirugía, hay opciones.
La recaída bioquímica no significa que “ya no hay nada que hacer”. La SBRT de rescate es una de las alternativas más modernas y con buenos perfiles de seguridad.
2. El tratamiento es corto y preciso.
En lugar de 30–40 sesiones, se habla de 5 sesiones, con radiación dirigida milimétricamente a las zonas de riesgo.
3. Los efectos secundarios suelen ser manejables.
Según el estudio, no hubo toxicidades graves; la mayoría de los síntomas fueron leves o moderados y se controlaron sin procedimientos mayores.
4. La calidad de vida se preserva en gran medida.
Especialmente en continencia urinaria e intestino. La esfera sexual ya venía comprometida por la cirugía y/o la hormonoterapia en la mayoría de los casos.
5. El tiempo es clave.
Mientras más temprano se detecte y se trate la recaída (PSA bajo), mejores son las opciones de control oncológico y menor la necesidad de tratamientos adicionales agresivos.
Mensaje final

Si tú o un familiar están enfrentando una subida de PSA después de la prostatectomía, este no es el final de la historia.
La investigación demuestra que:
la SBRT de rescate al lecho prostático y ganglios pélvicos puede administrarse en pocas sesiones,
con baja toxicidad,
manteniendo una buena calidad de vida,
y ofreciendo una opción sólida para controlar la enfermedad.
El paso más importante es no quedarse de brazos cruzados ante una subida de PSA, sino consultar con un especialista en radioterapia oncológica con experiencia en SBRT y rescate post-prostatectomía.




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