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Cirugía o cinco sesiones de radioterapia: el primer estudio que los compara cara a cara
ACE-A, presentado en ASTRO 2026, es el primer estudio que reparte al azar a los pacientes entre cirugía y radiocirugía SBRT. El control del cáncer fue parecido a ocho años; la diferencia estuvo en la continencia y la función sexual.
Hasta ahora, cuando un hombre con cáncer de próstata localizado preguntaba si era mejor operarse o tratarse con radioterapia, la respuesta honesta empezaba por un «no lo sabemos con certeza». Había series de pacientes, registros y comparaciones indirectas, pero nadie había repartido a los pacientes al azar entre una cosa y la otra, que es la única forma de comparar sin que se cuelen las diferencias entre quién elige cada tratamiento.
Eso cambió en el congreso de ASTRO 2026, donde se presentaron los resultados del estudio PACE-A. Es el primer ensayo aleatorizado que compara, cara a cara, la cirugía para extirpar la próstata con la radiocirugía SBRT en cinco sesiones.
El resumen, en una línea: el control del cáncer fue parecido; la diferencia estuvo en cómo quedó la vida del paciente después.
Qué es PACE-A
Lo presentó el profesor Nicholas van As, del Royal Marsden Hospital y el Institute of Cancer Research del Reino Unido. Estas son sus características:
- 123 pacientes con cáncer de próstata localizado de riesgo bajo o intermedio.
- Repartidos al azar entre cirugía (60 pacientes) y SBRT (63 pacientes).
- La radioterapia fue de 36,25 Gy en cinco sesiones, sin tratamiento hormonal.
- Las cirugías fueron laparoscópicas, el 84 % con robot: es decir, la mejor versión disponible de la cirugía, no una técnica antigua.
- El seguimiento llega hasta los ocho años.
Ese último punto importa. Comparar una técnica nueva contra una cirugía mal hecha sería tramposo; aquí la comparación es contra lo mejor que ofrece hoy la urología.
Control del cáncer: sin diferencias claras a ocho años
A los cinco años, el porcentaje de pacientes libres de recaída —medida como subida del PSA o reaparición de la enfermedad— fue prácticamente igual: 94 % con cirugía y 95 % con SBRT. A los ocho años fue 84 % con cirugía y 91 % con SBRT.
- Prostatectomía (cirugía)
- SBRT (5 sesiones de radioterapia)
- A 5 años 94 % 95 %
- A 8 años 84 % 91 %
PACE-A, presentado en ASTRO 2026. En total hubo 13 recaídas: 8 tras cirugía y 5 tras SBRT.
Esa diferencia de siete puntos a los ocho años no alcanza significación estadística y conviene decirlo con todas las letras. Con solo 13 recaídas en todo el estudio, el margen de error es amplio. Lo que sí se puede afirmar es lo contrario de lo que mucha gente teme: no apareció ninguna ventaja de la cirugía en el control del cáncer.
Continencia urinaria: aquí está la diferencia grande
Si en el control del cáncer los dos tratamientos empatan, la decisión se juega en lo que viene después. Y ahí los números se separan mucho.
A los cinco años, los propios pacientes reportaron si usaban al menos un protector o pañal al día por pérdidas de orina:
- Prostatectomía (cirugía)
- SBRT (5 sesiones de radioterapia)
- A 2 años 50 % 7 %
- A 5 años 48 % 8 %
PACE-A, presentado en ASTRO 2026. A 5 años: 14 de 29 pacientes operados frente a 3 de 36 tratados con SBRT.
Dicho en palabras: casi la mitad de los hombres operados seguía usando protectores cinco años después, frente a menos de uno de cada diez de los tratados con radioterapia. Y no es algo que mejore con el tiempo: a los dos años la proporción ya era prácticamente la misma.
Función sexual
El segundo efecto que más preocupa en la consulta también se midió preguntándole al paciente, no estimándolo desde la historia clínica. En el cuestionario IIEF-5, donde una puntuación más alta significa mejor función eréctil, la mediana a los cinco años fue de 19 con SBRT y 5 con cirugía.
- 19Mediana IIEF-5 a 5 años con SBRT
- 5Mediana IIEF-5 a 5 años con cirugía
En el cuestionario EPIC-26, los tratados con radioterapia pasaron de 79 puntos antes del tratamiento a 58 a los cinco años; los operados, de 62 a 17. Conviene matizar un detalle que los propios autores señalan: cuando el médico graduaba la disfunción eréctil en lugar del paciente, la diferencia se achicaba (35 % frente a 27 %, sin significación estadística). La distancia es mayor cuando quien responde es el hombre que vive con ello.
Intestino: sin sorpresas
Una duda razonable al elegir radioterapia es si afectará al intestino, por la proximidad del recto a la próstata. A los cinco años, los pacientes que calificaron su función intestinal como un problema moderado o grande fueron 1 de 28 entre los operados (4 %) y ninguno entre los tratados con SBRT.
Es decir, no se pagó con el intestino lo que se ganó en continencia. Sí es habitual notar molestias durante las semanas siguientes al tratamiento, pero el estudio muestra que a largo plazo no quedan secuelas significativas.
Lo que este estudio no permite concluir
Un artículo que solo cuente la mitad buena no le sirve a quien tiene que tomar una decisión. Estos son los límites de PACE-A, y son importantes:
Se quedó corto de pacientes. Estaban previstos 234 y se reclutaron 123. Con menos pacientes, las diferencias tienen que ser enormes para considerarse demostradas.
No es un estudio de equivalencia. No fue diseñado para demostrar que los dos tratamientos curan igual, sino para compararlos. Que los resultados se parezcan no es lo mismo que haber probado que son iguales.
Solo riesgo bajo e intermedio. Estos resultados no se pueden trasladar al cáncer de próstata de alto riesgo, donde el tratamiento es otro.
Sin tratamiento hormonal. Los pacientes no recibieron hormonoterapia, así que el estudio no dice nada sobre los casos en que sí está indicada.
Qué significa esto para usted
La lectura razonable de PACE-A no es «la cirugía es mala». Es que, en el cáncer de próstata localizado de riesgo bajo o intermedio, ya no hay que aceptar los efectos secundarios de la cirugía dando por hecho que son el precio de curarse. Existe una alternativa que, en este estudio, controló el cáncer igual de bien con bastantes menos secuelas.
¿Significa que nadie debería operarse?
No. Hay situaciones en las que la cirugía sigue siendo la mejor opción, y eso depende del tamaño de la próstata, de los síntomas urinarios previos, de otras enfermedades y de las preferencias de cada hombre. Lo que ya no se sostiene es ofrecer la cirugía como si fuera la única opción seria.
¿Y si ya me operé?
Este estudio no cambia nada de su tratamiento ni significa que se decidiera mal: durante años esta información no existía. Si su PSA está subiendo después de la cirugía, lo que corresponde es valorar el rescate, y eso es un tema aparte.
¿Cinco sesiones son suficientes?
En este estudio, las cinco sesiones de SBRT lograron el mismo control del cáncer que la cirugía a ocho años de seguimiento. No son cinco sesiones «de prueba»: es el tratamiento completo.
Cada caso necesita su propia valoración. Si está ante esta decisión, lo sensato es comparar las dos opciones con un especialista que conozca ambas y revise su caso concreto: su PSA, su biopsia, su resonancia y su situación de partida.
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso de cáncer de próstata requiere valoración individual por un especialista.
Su caso merece una valoración individual
Este contenido es información general. Para saber qué significa en su situación concreta, agende una consulta con el Dr. Juan Carlos Galvis, oncólogo de radiación en Bogotá.
Formado en MD Anderson Cancer Center, Champalimaud e Instituto Catalán de Oncología.
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